Cultura Digital & Arqueología de Internet

Taringa y el “forobardo”: el hater como figura anticipada

Escrito por Staff POPA   |   11 de Febrero, 2026

Hace más de quince años, en la página de Taringa ya se podía ver algo que hoy nos resulta completamente familiar: el hater en los comentarios. En ese entonces no se lo llamaba así, pero ya estaba ahí. Era una señal temprana de algo que venía para quedarse.

A finales de los años 2000, Taringa llegó a ser una de las páginas más grandes del continente. Un espacio donde se podía descargar contenido, acceder a tutoriales, aprender cosas nuevas y descubrir intereses impensados. Para muchos, fue una puerta de entrada a Internet como espacio de intercambio y aprendizaje colectivo.

Pero con el crecimiento apareció el fenómeno que marcaría una época: el forobardo. A una gran parte de los usuarios ya no les interesaba el contenido del post. El objetivo pasó a ser otro: discutir, provocar, pelear. El comentario se volvió más importante que la publicación. El conflicto, más atractivo que la información.

"Tal vez Taringa no fue solo una página. Tal vez fue un laboratorio temprano de lo que hoy vivimos a escala global."

El fenómeno creció tanto que los propios desarrolladores intentaron ponerle un freno con el sistema de karma: un mecanismo que evaluaba el comportamiento. La idea era premiar el buen aporte y desalentar las actitudes agresivas. ¿Funcionó? Claramente no.

Hoy Internet está repleto de haters, pero con un agravante: los bots. Cuentas automatizadas que se encargan de reproducir mensajes de odio y moldear opiniones. Ya no se trata solo de personas discutiendo: hay estructuras diseñadas para generar ruido y confrontación.

Entonces, la pregunta queda flotando: ¿Es posible un Internet sin haters? ¿O el odio digital es simplemente una extensión —y una amplificación— de la condición humana?